Publicado en Poetry

Tiempo

Dale la vuelta al reloj
Imagina que nada pasó
Y no me digas adiós.

Regresa el tiempo
Y dame un motivo
Te quiero
Y no sin sentido.

Quítame los miedos
Déjame amarte
Y no en la lejanía.

El corazón se rompe
Y otra vez
Me vuelvo nada
Y lluvia y cascada.

Te vuelves sueño
En medio de mi cama
Y ensoñación distante.

El dolor se instala
Y me impregna
Me empuja
Y me golpea.

Dile al tiempo su adiós.

Publicado en Poetry

Laberinto

Un día me perdí
Me perdí en el tiempo
El tiempo se volvió caricia
La caricia tomó la mirada
La mirada amó
Y me amó
Y te amé.
Fuimos uno en el espacio
El espacio que no existe
Existes en el recuerdo.
Perdí la forma
Y la mirada constante
De la que ya no ama.
Perdí el nombre
Dicho por tu boca
La que dejó de estar.
Lo perdí
te perdí
y ya no sé dónde buscar…

Publicado en About Me

Muerte programada

Estás cansada. Se te nota a cada paso que das, tambaleante sin poder ver, cuando la dificultad para respirar se te complica. Y en los trece años que decidiste acompañarnos, jamás te he visto flaquear. Cada día que pasa es peor que el anterior, por eso sé que tu momento ha llegado. Ya, no sufras más, pequeña mía, te dejaré descansar.
Dicen que cuando muere una mascota es como si perdieras a un ser querido. Sí, pero no a uno cualquiera, sino a esos que siempre viven contigo. Dormías en mi cama, jugabas con Trixy y con Tobi, te enojabas y emberrinchabas. Aún recuerdo el día que nos escogiste y conociste a Trixy: pensaste que te iba a quitar tu bandejita con agua, así que la tomaste entre tus dientes y te la llevaste a quién sabe dónde. Y te sorprendiste cuando quisiste beber y ya no había nada. ¡Cómo nos reímos!
Así es como siempre te recordaré: dulce, pero con esa fortaleza que te hacía arremeter contra cada obstáculo. Me has enseñado tanto, y siento que aún me falta…

***
Ha llegado el veterinario y yo sólo me quiero aferrar a ti.

***
Todo ha sucedido muy rápido. Aquí estás y al minuto siguiente ya no… Son tantas palabras y tantos recuerdos y tantas emociones que siento cómo se me agolpan en el pecho y se van haciendo nudos. Cada pensamiento, un nudo; cada nudo, una lágrima. Uno a la vez hasta que el río se desborda. Mejor lo dejaré fluir.

Adiós, princesa mía; a donde vayas, sé que me estarás esperando.

Publicado en Poetry, Thoughts

Sinsentidos con sentido

Contra el recuerdo no hay cura. Son tus besos, tus labios, tus abrazos; son los sueños, las lluvias, las nostalgias; un último adiós que nunca pude pronunciar…
Son tus brazos que me envuelven cuando la tormenta arrecia, es tu boca que me transporta sobre las estrellas y bajo el mar. No hay caricia que no recuerde ni mirada que no anhele. Eres luna y eres sonrisas, paraíso perdido en medio de la soledad.
Misterio, enigma y acertijo: quiero descifrar cada secreto que se esconde detrás de tus ojos. Eres la luz de mis sombras y la paz de mi locura, juegas con el viento en mi cintura y la brisa entre mis sueños.
Y entonces las palabras se me acaban: las deshaces en tu cuerpo, con caricias de sol. Giras y te conviertes y soy yo, me vuelvo verano y flor. Sinsentidos, fragancias y océanos, huecos que llenas con tu presencia ausente. Ven a mí, tierno suspiro de tu boca en la mía. Déjame recordarte una vez más, ahí donde somos y no, allá donde eres y donde soy.

Publicado en Thoughts

Mandarinas para la niña

Para mí, era un día como cualquier otro; la única diferencia era que iríamos de visita con mis abuelos. Tenía tres años, mi hermano aún no había nacido y mi papá estaba de viaje, así que sólo estábamos mi mamá y yo. No era extraño visitar a mis abuelos; de hecho, yo lo disfrutaba sobremanera. Pero, parece ser que mi madre estaba un poco enferma y, con tal de no preocuparse mucho por mí, decidió manejar hasta Cuernavaca para quedarnos a cargo de sus padres. ¡Qué divertido! Estar con ellos era lo que toda niña podía desear: todo el día jugaban conmigo, me leían cuentos, es más, tenían una tina en el baño. Vaya, ¡una tina! Era casi como una alberca, con espumas que traían mis personajes de Disney favoritos y aromas a chicle o algodón de azúcar. Si alguien me preguntara por los momentos más felices de mi vida, definitivamente serían estos.

Pero bueno, creo que ya me estoy desviando de mi historia. El caso es que ese día, mi mamá tenía un resfriado muy fuerte; ya sabes: dolor de cabeza, ojos llorosos, escalofríos… Y el médico, aparte del coctel de medicamentos, le había recetado reposo absoluto. ¿Tienes idea de lo que es eso cuando tienes a tu cuidado a una pequeña diablilla que a todas horas demanda tu atención? Sí, bueno, yo era tranquila, pero no era más que una niña, al fin y al cabo. Así que mi mamá agarró nuestros triques y ¡vámonos a Cuernavaca! En cuanto llegamos, mis abuelos se hicieron cargo de la situación, dándole a mamá el descanso que necesitaba.

Luego de varias horas, me había quedado a solas con mi abuela. Estábamos las dos sentadas en su recámara, viendo una novela y comiendo mandarinas. Mi madre estaba dormida, por lo que no hacíamos ruido, para no molestarla. Mi abuela me pasaba una mandarina, yo la pelaba y aventaba la cáscara para atrás. ¿Cuántas mandarinas comimos? La verdad, no lo sé… Pero según mi mamá, en un momento dado se despertó y la casa estaba en completo silencio; incluso pensó que nos habíamos ido. Se levantó de puntillas y se asomó a la habitación. Levantó los ojos al cielo en cuanto vio el espectáculo que ofrecíamos mi abuela y yo: sentadas a la orilla de la cama, con un montoncito de mandarinas junto a mi abuela, mientras las cáscaras volaban en cualquier dirección y aterrizaban en la cama, los muebles y el suelo. Se rió quedito y regresó a su recámara. Ya después arreglaría mi desastre…

No, nadie nunca me regañó por eso. ¿Por qué? Bueno, porque en algún momento aprendería que tenía que tirar las cáscaras en la basura, no en el piso. Y así, cuando era pequeña, me dejaron ser.

Publicado en Poetry, Thoughts

Delirio nocturno

Sutilmente te apoderas de mis sueños. Tu presencia se pierde en un laberinto de recuerdos, yo misma pierdo la noción de mi ser. Te fundes en mí sin ser consciente de lo que provocas…

Sólo soy un alma soñadora que extraña tu esencia en la almohada; la luna se refleja sobre el fantasma que dejaste en mi cama. Apaga la luz y apodérate de mis pensamientos, dame otra noche de tierna pasión, llena mis pulmones de tu aliento y déjame beber de tus labios la miel. Sé el dueño de éste, mi dulce delirio, pues yo ya soy esclava de éstas, tus suaves caricias.

Porque cada vez que sueño contigo, la razón no tiene entrada en mi cabeza y muchas veces, desearía no despertar. Mi sueño es un mundo donde la magia fluye con libertad, donde todo es tan perfectamente imperfecto entre nosotros…, donde sólo nos dejamos guiar por nuestro amor. Al menos en mis sueños serás eterno; yo no sé por qué, pero no puedes escapar de ahí y yo no quiero esconderme de esa bella irrealidad.