Publicado en Thoughts

Fragment[ad]os

Tocas el piano. Me centro en tus manos, las mismas que me recorrieron; tus dedos largos se mueven entre las teclas, imprimando la nostalgia en cada nota. Es imposible que me desborde, pero lo hago, porque eres tú y son tus manos en el piano. Y me dejas en visto, otra vez, con ese doble azul que me recuerda el miedo. I’m feeling kinda blue.

Die Zeit is schon angebrochen, and I was left with nothing. Este tiempo me encuentra en el multilingüismo, buscando la musicalidad en las palabaras: mi única herramienta para comunicarme. Entonces recuerdo: mensajes bien escritos, largos y detallados, que poco a poco dejan de lado la superficialidad de la primera charla y las banalidades cotidianas. Dejamos de ser aburridos grises; hemos conectado en medio de pequeñas ¿casualidades? Suddenly, I don’t wanna write anything more… Stop!

Ruhig, ganz ruhig, girl, y escucha el silencio… «Ah, claro, usemos ese oxímoron tan común», susurra mi autosabotaje. Bueno, entonces déjame sentir tu música en los ojos, porque, ya sabes…: la música siempre, siempre, se siente en la piel. “Love will tear us apart.” No, darling, love has already turn us apart. And I can’t feel you anymore. Y ya no puedo sentirte más. Und Ich kann dich nicht mehr fühlen. Et, merde…! Je n’en peux plus!

Entonces el sabor del vino se apodera de mi lengua; me distraigo de esa noche en la que no pude ser y que nos llevó al carajo. Y luego está el viaje programado y la incomodidad de verte obligado a ir conmigo, a pesar de que sólo estaba en tu mente. And again, double blue and I’m feeling blue. It’s a trap! No vayas ahí… Too late: las películas se / conocernos, sólo queríamos compartir nuestras soledades: between your Lovecraft and my eternal sunshine of a spotless mind. Not. Any. More.

C’es la vie, ¿qué no? Como ruleta rusa, como montaña rusa. Vaya, a los rusos sí que les gustan las emociones fuertes… A mí me falta el aire. Después de tantos años había dejado de sentir; ¡ni siquiera me había dado cuenta!, hasta que viví tu universo. De pronto vuelvo a ser the one who still believes in magic.

Lolita. Dejé de verla a ella para verte a ti. Volví a amar la lectura por placer. Volví a amar un libro. Descubrí los secretos de la noche entre sus páginas, susurrándome los significados que tú le dabas. Allí supe de tu magia. Me hablabas a través de las películas, pero no me era un lenguaje familiar y me costó trabajo descifrar; es más, aún sigo buscando el hilo blanco en medio de tu laberinto. La paciencia se esfumó y huiste en medio del silencio.

El dolor rompió en forma de relámpago lacerante. Dejé que la lluvia mojara mis penas en medio de los lugares comunes y se abriera paso entre las grietas doblegadas por las lágrimas. Tocas el piano. La música se infiltra por mis doquieres: sesgada y a trompicones. I don’t wanna feel you anymore. I don’t wanna miss a thing, no mientras mi voz abraza tu voz, fluyendo en sintonía. Porque es mi favorita. Porque yo no era demasiado. En cambio, dejé que mis inseguridades se metieran entre lo que éramos. Nos fuimos a la chingada…; sin embargo, sigo creyendo en la magia. Esto es el amor en tiempos de Tinder.

Podría verte tocar el piano una y otra y otra vez. Even if it wasn’t meant to be. Even if time was not fucking right. Es que nadie se enamora en la primera noche, o al menos es te pasa sólo una vez en la vida. Creíste que no te había escuchado cuando me dijiste que me quedara. Sabía que quería quedarme y nos dieron las tres de la mañana. Al igual que el para siempre, sé que te quedarás, even if you won’t stay.

Orgasmos mentales. Alcohol y luces psicodélicas. No fuimos mucho, después de todo. Al menos no más de lo que quisimos. Ya no. Sólo te extraño, aunque hayamos dejado de ser. I’m sooo wasted, y no debería. De pronto, vuelvo a esa maldita noche en la que me inhibí: cuando mi estúpida sensatez se protegió con la excusa de querer descubrir todos tus recovecos. Ay, la prosa…, no está…. No fluyó bien… No sé, el alcohol no ayuda. Niemals. Sólo desvarío con tu piel y el vértigo de quererte. Always. I should really, REALLY, stop! Scheiße! Mis pesares se disuelven en la nada. I started the fire. Feuer!

Observo cómo las letras escritas a lápiz —con premura, nervios, adrenalina— se desvanecen en cenizas: tu dedicatoria ya no está. Hasta ella me abandona. Un día a la vez. «No. Más. De. Ti». Let the ghost exist.