Publicado en Poetry

Óleo sobre nubes

Para pintar en las nubes
necesito una golondrina,
regresar a mi infancia
y marearme un poquito.
No hacen falta quereres,
sólo sentirse segura y
dejar brotar las palabras
mientras anudo poemas.
Necesito llorar y reír
y girar y girar y girar,
cazando atardeceres
para pintar en las nubes.
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Re.encuentro

De tu lengua una delicia,
de tus ojos mi codicia:
sentir el mar sin su lamento
ni más postres venideros.

Romper la rima que trasciende empalagosa, porque de chicles y algodones ya no quiero otros amores. Y ahí voy, descubriendo los retazos de esta vida que me reta y me revuelve y caótica me encuentra: seré canela, azafrán y hierbabuena, magia y tormenta.

Déjame suspirar entre tu lengua,
tremor volátil que enciende;
danzar entre letras y placeres:
arrollo los adioses trastocados.

Tal vez nunca entienda tu propósito, Cupido, pero me vale el sentido. Quiero brillar y ser yo cuando me enamoro de cada par de ojos que me enseñan universos. Retozar entre caricias rotas y trocarnos eternos a mi manera. Seré real: en esta vida y en las siguientes.

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Autobús hacia el futuro

Dieron las diez y tomé el último autobús a casa. Me despedí de ti en la terminal, aunque toda la tarde lo había estado haciendo. Les dije adiós a mis diecinueve y a tus veintitrés: las ausencias que nunca nombré quedaron flotando en mi mirada aunque no me quisiera ir.

238 días después y a reiniciar la cuenta en ceros; ni quién le dé tanta importancia al tiempo: sabemos que nuestro futuro es un entrelazar de caricias y sonrisas en medio de cien historias que no mencionamos. ¿Qué pasará si huyo al siguiente viaje? No importa a dónde me dirija, si en cada futuro te encontraré, me encontrarás y nos perderemos, aunque sea por un instante.

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Two universes collided

¿Me dejas imaginar futuros contigo?, ¿colisionar nuestros universos mientras nos miramos a los ojos?, ¿perdernos en el camino sin fijar un para siempre? Es que quisiera planear nuestros siguientes inviernos construyendo sus cimientos. Anhelo envolverme en tu infinito, despertando nuestras galaxias en la piel. Llevaré enredadas en mi pelo tus caricias y las guardaré para los pedacitos de vida en que no estás.

Porque quiero elegirte cada día, aprender a desterrar los miedos y ser calma y hogar y deseos. Me ganan las ganas de ser contigo, de intentarlo siempre, de ceder a tu risa que se ha vuelto mi favorita… Quiero anudarme a tu pecho, diluirme en tu boca, encontrarme en tu mirada todas las veces: paz, calma, sosiego. Estoy cansada de los besos clandestinos y las promesas contradichas. Quiero que seas mi próximo refugio: navegar entre tus piernas mientras te vuelves tormenta y se disuelven nuestros miedos.

A veces pienso en lo lindo que sería acostarnos a contar estrellas, mientras beso cada huella de tu cuerpo. Parasiempres que duran una noche… o toda la vida: si te soy sincera, sí quiero todo contigo.

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Los lunares de tu pecho

Soñé que volvía a besar uno a uno tus lunares, entretejiendo tus risas con la mía. Empiezan a sobrarme las razones para buscarte en cada piel morena en la que navego a las tres de la mañana. Estoy repitiendo la misma fórmula de siempre, porque odio escribirte cuando no me lees. Beber directamente de la botella; no vaya a ser que decidas aparecer, etéreo, mientras busco entre otras magias.

Ya no hay más sensualidad escondida ni causas dirigidas: déjame encallar entre tus piernas, aunque no seamos infinitos. He tirado los recuerdos y quemado las fotografías; ya no quiero ver más letras que te dancen. Escapar del laberinto, porque el amor no es Minotauro ni yo tu Teseo. He fallado deshaciendo los nudos. Cambiaré mejor la madeja…

Adiós: a lo que fuimos y que nunca volveremos a ser. Ningún 11:11 ha de salvarnos. Ninguna luna volverá a conjurar nuestra magia. Basta de desear lo imposible; anhelos obtusos de tu boca y la mía, jugando a ser uno que son dos. Confina las lágrimas, que nunca habrá otra primera vez. Imbuyámonos en un último nosotros; me urge desbordarme de tus caricias sin que repitas mi nombre. Comenzaré a mezclar otros para siempre, como la noche de Pulp y Aerosmith o en el mirador de las nostalgias adolescentes.

Sé que he dicho muchas mentiras; ésa de odiarte y cortar el hilo es una de las más grandes. Entonces me llega la contradicción: jamás seremos absolutos. Antagonizar el adiós que nunca llega y el naufragio en tus caricias. Repasar los daños y el nombre que susurro todas las noches. Vulnerar las grietas e irrumpir sin más. Tres mil cuatrocientas cincuenta y tres…, cuatro…, cinco… Aún no me he rendido. He convertido mi cuerpo en un lienzo para no olvidar.

No hay playa que no suspire tu nombre ni deseos que no lleven el mío. Te he escrito por diez años, reconociéndote en cada uno de mis pedazos. Danzar en el aire, espiral, nube y espuma. Deberíamos hacerlo una última vez. Y luego otra. Incluso hacerlo todas las veces que necesitemos, aunque rompamos el acuerdo. Anidemos en la luna, mientras des[em]bocas en mi cintura. Todo se ha vuelto nada y yo no sé dónde pisar.

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Rompecabezas

Intentaba escribir un poema, aunque un millón de palabras se me han atorado entre los dedos: colapsé en medio de todo lo que te quiero decir. Eres la razón por la que no ha funcionado con nadie más. Ya no quiero hablar de las estrategias que armé para evitarte; de hecho, he perdido la noción de quién busca a quién. Quiero romper los nudos y besarte después, reparar las grietas y nunca más alejarme.

Sabía que era una mala idea buscarnos; pero valgo tanta madre que siempre terminamos encontrándonos. Quiero huir… y que huyas conmigo. Sé que no lo harás: de postre no se sobrevive. ¿Sabes qué?, a la mierda la moral: sólo quiero des.ahogarme un poco entre tus piernas y amanecer en tu sonrisa. Quiero, quiero, quiero. Ya no quiero mentir.me más, porque siempre has sido quien me hizo creer en la magia.

Deshacer el rompecabezas una y otra vez. Nunca ser demasiado. Ser felices. Recorrer el infinito de tus a.brazos mientras la luna se recrea en mi cintura. Hilar los recuerdos, uno por uno, como cada domingo en la madrugada. Vagar por los balcones, buscando el fantasma de tu sonrisa. Hablar en infinitivo, porque no hemos vuelto a ser desde que te llevaste tus promesas en aquel taxi. La lista de adioses aún no se termina: ya me cansé de buscarte en otros rostros.

Otra pieza más que dejaste aquí: «Si pudiera, congelaría ese instante para volverlo eterno». He desgastado tanto esas palabras… Sé que se cumplieron, al menos en mi mente. Aún quiero. Sí, en presente, tanto como en pasado. Mensaje tras mensaje, el corazón ha vuelto a latir. Hay una chispa en la distancia: ¿tal vez sí, después de todo?

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Pizca de amor

Mendigo palabras y gestos dulces:
lugares comunes, espiral.
Palabras al azar.
Mar.
Sal.
Gaviota.
Colibrí.
Miel.

Y entonces recuerdo la madera de su piel.
Luna.
Nubes.
Balcón.
Dolor.
Olvido.
Abuela.
Margarita.
Sí, así es mejor.

Por un instante dejé de ser la misma. Al menos sigo siendo quien me gusta ser. No necesito rima ni refugio: soy mi propio caos y fortaleza.

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Elegía de las hortensias (o cuando se cumplieron diez años)

Yo traigo en el alma atorado tu recuerdo,
como brisa verde en un campo de flores.
Ese amor inmarcesible lleno de nomeolvides,
donde me pierdo entre la vida y el lamento.

¡Ay, cuán felices éramos sin saberlo,
mientras las calles nos ofrecían su pavimento!

Tu risa se apagó un día de primavera,
antes de que el llanto hiciera mella en el tormento.
La fugacidad del tiempo me quema entera,
al saber que ya no estoy más en tus silencios.

Todos nos volvemos la nostalgia de alguien,
mientras mi corazón se refugia en tu universo;
aunque ya no estés,
aunque no me ames,
aunque ya no seas.

Lenta,
cansina e
infructuosamente,
mi oquedad consume tu recuerdo.
No hay más rescoldos, ni siquiera un fuego,
Y el “hubiera” dejará siempre la puerta abierta.

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Tu nombre

Repito tu nombre cuando no estás; sobre todo cuando no estás. Y me atrapo in fraganti saboreando cada letra en mi boca, con cierta parsimonia. Es el significante que me remite a tu significado, que seas tú y no sea otro: unas manos que versan la música y la metáfora; una magia que me imbuye en ti, cuando nos abandonamos a ella; la elisión del vacío y de los miedos, mientras la ansiedad desaparece…

No es sólo despojarse de la ropa, sino desvanecerse en el ritmo de tu nombre. No se trata de que repares tus rupturas conmigo ni de que yo arregle las mías contigo, sino de descubrir quién soy cuando somos. Se trata de querernos libres y seguros, rompiendo el esquema de nuestra cotidianidad. Significa que te recrees en mi nombre y me nombres, ya sea en la distancia o muy cerca de ti. Y que perdamos y nos perdamos, con nudos y sin desenlaces. Es desbordarnos en compañía, entre pieles y películas, encendiendo los sentires entre tu universo y el mío.

En medio de la catarsis, te pronuncio.

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Tiempo

Dale la vuelta al reloj
Imagina que nada pasó
Y no me digas adiós.

Regresa el tiempo
Y dame un motivo
Te quiero
Y no sin sentido.

Quítame los miedos
Déjame amarte
Y no en la lejanía.

El corazón se rompe
Y otra vez
Me vuelvo nada
Y lluvia y cascada.

Te vuelves sueño
En medio de mi cama
Y ensoñación distante.

El dolor se instala
Y me impregna
Me empuja
Y me golpea.

Dile al tiempo su adiós.