Para pintar en las nubes
necesito una golondrina,
regresar a mi infancia
y marearme un poquito.
No hacen falta quereres,
sólo sentirse segura y
dejar brotar las palabras
mientras anudo poemas.
Necesito llorar y reír
y girar y girar y girar,
cazando atardeceres
para pintar en las nubes.