Respirar…
Uno…
Dos…
Tres…
Libertad.
Sanar, aunque me quiebre otra vez; sí, sigo siendo yo, pero ya no soy la misma. Las grietas comienzan a cerrar… Será mejor que no busque entre los escombros, no sea que provoque[s] otro terremoto. La verdad es que ya no quiero dedicar lunas sin ton ni son. Decidí soltar todos los hilos: rojos, dorados, índigos…, arcoíris suelto que no pertenece a mi urdimbre, ya no.
Vuelvo a los lugares donde un día imaginé que estaríamos: el aire me ahoga. Es como si tu ausencia lo llenara todo. Fuiste y no, fui y no, fuimos y ya. Ahora mi insomnio lleva otro nombre camuflado en las costillas. No hay anestesia contra el dolor. Guardo el silencio de todo lo que no [nos] diremos, mientras dejo que las palabras tomen ritmos indescifrables que sólo mi cabeza logra discernir. Me resguardo en ese remolino, buscando, buscando, buscando… hasta perder el rumbo.
Respirar.
Tres…
Dos…
Uno…
Llorar.

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