Publicado en Thoughts

Hortensias para no olvidar

¿Aún recuerdas cuando me preguntaste si ese amor ya había muerto? La respuesta siempre fue no, pero me daba miedo. Teníamos nuestra flor y una canción; momentos cursis, sonrisas fugaces. Las calles de Cuernavaca se encuentran impregnadas de ti, siguen siendo mis lugares favoritos.

Traté de sobreponer otras burbujas, otras palomas, otras risas, otras bocas. Es inútil: me vuelvo imbécil cuando se trata de ti. Ya ni siquiera paso por ese hotel; las piernas me tiemblan, me muerdo los labios y mi pulso se acelera: siempre será nuestra primera vez.

El alfabeto no me alcanza para decirte lo que quiero, que te… No, mejor olvídalo. Ya no sé quién eres y tampoco sabes quién soy yo. El tiempo y la distancia no convergen, las nostalgias se desvanecen… Mis sentidos se despiertan: mis manos comienzan a buscarte entre mis pliegues.

Deseo y frenesí, caricias frías justo antes de partir. Me vuelvo Erató y Erato te llamo. Un viaje al mar, te escribo mejor: me transformé en diosa y tú regresaste al mito; no más culto por rendirte. Después de la tormenta, sólo quedan los hubiera y las sillas en el porche. Deshojo las hortensias, confundidas con mis ganas de no olvidar.