Obscura,
oscura,
obscura,
oscura…
Es la forma que me trastoca,
a veces vigente, a veces arcaica.
Melocotón y durazno,
nefelibata entre sueños,
mi alma está hecha de letras,
palabras y otras piezas;
yo juego con la lengua,
la vivo, la revivo, la avivo.
La espiral no se toca
y mi vida es cuento
y yo cuento el tiempo
y el tiempo me transforma.
Soy lo que no puedo ser,
escribo sin saber lo que es,
me pierdo entre la métrica
y la rima se o(b)scurece,
se desvanece…