Publicado en About Me

Muerte programada

Estás cansada. Se te nota a cada paso que das, tambaleante sin poder ver, cuando la dificultad para respirar se te complica. Y en los trece años que decidiste acompañarnos, jamás te he visto flaquear. Cada día que pasa es peor que el anterior, por eso sé que tu momento ha llegado. Ya, no sufras más, pequeña mía, te dejaré descansar.
Dicen que cuando muere una mascota es como si perdieras a un ser querido. Sí, pero no a uno cualquiera, sino a esos que siempre viven contigo. Dormías en mi cama, jugabas con Trixy y con Tobi, te enojabas y emberrinchabas. Aún recuerdo el día que nos escogiste y conociste a Trixy: pensaste que te iba a quitar tu bandejita con agua, así que la tomaste entre tus dientes y te la llevaste a quién sabe dónde. Y te sorprendiste cuando quisiste beber y ya no había nada. ¡Cómo nos reímos!
Así es como siempre te recordaré: dulce, pero con esa fortaleza que te hacía arremeter contra cada obstáculo. Me has enseñado tanto, y siento que aún me falta…

***
Ha llegado el veterinario y yo sólo me quiero aferrar a ti.

***
Todo ha sucedido muy rápido. Aquí estás y al minuto siguiente ya no… Son tantas palabras y tantos recuerdos y tantas emociones que siento cómo se me agolpan en el pecho y se van haciendo nudos. Cada pensamiento, un nudo; cada nudo, una lágrima. Uno a la vez hasta que el río se desborda. Mejor lo dejaré fluir.

Adiós, princesa mía; a donde vayas, sé que me estarás esperando.