Contra el recuerdo no hay cura. Son tus besos, tus labios, tus abrazos; son los sueños, las lluvias, las nostalgias; un último adiós que nunca pude pronunciar…
Son tus brazos que me envuelven cuando la tormenta arrecia, es tu boca que me transporta sobre las estrellas y bajo el mar. No hay caricia que no recuerde ni mirada que no anhele. Eres luna y eres sonrisas, paraíso perdido en medio de la soledad.
Misterio, enigma y acertijo: quiero descifrar cada secreto que se esconde detrás de tus ojos. Eres la luz de mis sombras y la paz de mi locura, juegas con el viento en mi cintura y la brisa entre mis sueños.
Y entonces las palabras se me acaban: las deshaces en tu cuerpo, con caricias de sol. Giras y te conviertes y soy yo, me vuelvo verano y flor. Sinsentidos, fragancias y océanos, huecos que llenas con tu presencia ausente. Ven a mí, tierno suspiro de tu boca en la mía. Déjame recordarte una vez más, ahí donde somos y no, allá donde eres y donde soy.